lunes, 15 de junio de 2015

El anular de Marie Curie

Preguntas aparentemente absurdas como "¿Porqué algunas mujeres tenemos el dedo anular más largo que el índice?" (que es una característica principalmente masculina), a veces son fuente de estudio de reconocidos investigadores.

Resulta magnífico tener algo en común con la estoica e inimitable Marie Curie; ambas tenemos el anular más largo que el índice, ¿y tú?

Según varios estudios de universidades como Oxford y Liverpool, las mujeres con esta "anomalía" tienen un cerebro más varonil y son más propensas a ser promiscuas. Los expertos Scarborough y Johnson afirman que además estas mujeres se sienten atraídas por hombres muy masculinos, de mandíbula poderosa y cuerpo fuerte, y más interesante aún si cabe, son buenas en matemáticas y en orientación espacial y bastante flojas en capacidad verbal.
Como en todas estas investigaciones, en algunas características me reconozco totalmente pero en otras para nada... por mi bien no pienso desvelar con cuáles me identifico, dejo vuestra imaginación al poder ;)

A Madame Curie poco le importaba la apariencia; sus destrozados dedos varoniles eran para ella el fruto de tanto trabajo que dió su fruto en el descubrimiento del radio. Estaba bien orgullosa de aquellas manos tan desgastadas.
En la misma línea, su armario sólo contaba con un vestido negro que usaba diariamente en el laboratorio, perdón, dos vestidos negros (el segundo se lo regaló su suegra para el día de su boda con Pierre, y lo compró de este color tan poco "matrimonial" por deseo expreso de Curie, así una vez terminada la boda tendría al menos una muda para su trabajo diario en el laboratorio), una gran mujer entregada por completo a la ciencia y a la que tanto debemos. 

Marie y Pierre Curie el día de su boda


Los dedos de los pies también han sido estudiados, pero esta vez en la materia de morfología y en estilismo.
Esto no le interesaría nada a Curie pero a tí quizás sí; existen tres tipos de pie: el egipcio, cuadrado y griego y también según varios estudios, tienen mucho que ver con nuestra personalidad.

Hoy nos fijaremos solamente en el en el uso estético y adecuado de zapatos y sandalias dependiendo de cada morfología de pie. El calzado también influye sobre la figura, y de qué manera!! Es el broche final de cualquier modelito y es que vosotros mismos podéis comprobar cuánto cambia un traje o vestido con un calzado u otro.

Egipcio: digamos que este tipo de pie es el ideal y con ellos podrás lucir todo tipo de zapatos y sandalias.
Cuadrado: evita las tiras horizontales en sandalias, pues ensancharán más el pie y no te favorecerán nada. En cambio te irán muy bien las sandalias que tienen una tira horizontal y otra finita en medio vertical, esto restará horizontalidad dándote longitud al pie y además este tipo de sandalias son muy sexys.

Sandalias para pie cuadrado

Griego: es un pie egipcio pero con uno de los dedos más largo que los demás. Intenta evitar detalles en los zapatos que puedan focalizar las miradas a ese dedo prominente. Los zapatos peep toe no te favorecerán, en cambio las sandalias con las tiras cerca de los dedos o detalles en el empeine pueden favorecerte bastante. Las tiras horizontales en general favorecen a los dedos largos. Las sandalias cangrejeras también serán tus aliadas al tapar los dedos pero también dejándolos al aire cosa que agradecerás en el caluroso verano.

Cangrejeras para pie griego


Otros trucos:
- Las sandalias que se atan al tobillo acortan las piernas y restan altura además de ensanchar el tobillo.
- Las sandalias con tiras horizontales o romanas ensanchan el tobillo.
- Los zapatos del mismo color que las medias nos estilizan, pues parecerá que la pierna se alarga hasta nuestros pies.
- Si tienes un pie ancho y corto las flip flop te favorecerán.


Dato curioso: En el imperio romano ya se distinguía entre zapato de pie izquierdo y zapato de pie derecho aunque esta diferencia se perdió con el tiempo y los zapatos de ambos pies pasaron a ser idénticos hasta el siglo XIV. Algunos zapateros ingleses de esta época volvieron a diferenciarlos, aunque no fué hasta 1880, con la fabricación en serie, cuando esta práctica se impuso definitivamente y hasta nuestros días. ¿Os imagináis lo que sufrieron nuestros antepasados calzando el mismo zapato para ambos pies?

Por cierto, hoy he cambiado mis zapatillas de ballet destrozadas cual dedos de Curie por unas nuevas y estos son los únicos "zapatos" que siguen siendo idénticos para pie izquierdo y derecho hoy en día. 
Ah! el ballet! siempre doloroso y sanador al mismo tiempo... cómo iban a pensar en hacer para cada pie un zapato diferente! Estamos locos? Ahí radica la belleza de la danza, sufrir para poder volar.



Bibliografía:
La ridícula idea de no volver a verte. Rosa Montero. Seix Barral, 2013. 
Mi vicio secreto... las alpargatas de toda la vida en esta zapatería centenaria de Madrid Calzados Lobo

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